A todos nos ha afectado la pandemia por Covid-19, económicamente, socialmente y emocionalmente. Como adultos hemos puesto todo de nuestra parte para poder salir adelante.
Actualmente las condiciones, aunque aun adversas, muchos ya comenzamos a trabajar, incluso nos volvimos a reunir con nuestros seres queridos, día con día luchamos por volver a la nueva normalidad.
Como psicóloga y como mamás de adolescentes, me he cuestionado, acerca de cómo ellos han enfrentado todo esto, sin ir a la escuela, sin ver a sus amigos, sin tener un espacio intimo y privado, viéndome todo el día todos lo días.

Desde hace unas semanas, nos dieron el anuncio, que el resto del año las clases continúan siendo virtuales, es decir, el primer semestre de bachillerato, de licenciatura, o el primer año de preescolar, de primaria, de secundaria y creo que ese fue un duro golpe para nuestros hijos.
Reflexionando el tema de nuestros hijos, no sólo han tenido que tolerar, por ejemplo, el temor a contagiarse del Covid-19, en muchas familias, los problemas económicos, los problemas familiares que se aumentaron con la cuarentena, el no poder ver y convivir con sus amigos o familia, hacer las cosas que habitualmente hacia.
Son muchas cosas las que están pasando nuestros chicos, no pudieron tener el viaje de graduación, que todo el año tanta ilusión les hizo, no se fueron de vacaciones, las que ya estaban planeadas, no pudieron celebrar sus cumpleaños o el de sus amigos.
Si te pones a pensar, que para ellos en este momento de su vida, como adolescentes, prácticamente perdieron todo lo que necesitan para transitar de la adolescencia a la adultez, simplemente lo que los hacia felices.

¿Qué impacto puede llegar a tener la pandemia, en el estado emocional de los adolescentes?
Todas las familias son diferentes, por lo tanto, el impacto será diferente en cada chico, lo que si es cierto, es que a todos les esta afectando.
Quiero comenzar con el tema de la escuela. Hoy nos damos cuenta de la importancia de asistir a clases presenciales para nuestros hijos. ¿Por qué?, por que a la escuela no sólo se va a aprender, funciona también como un espacio socializador, que impulsa la independencia, como un lugar que les permite tener un espacio privado, para otros, es el refugio para olvidarse de los problemas en casa.
Finalmente y no menos importante, la escuela también fomenta valores, por ejemplo, el trabajo en equipo, a ser empáticos, a colaborar, es decir, el individualismo no tiene cabida. por lo tanto, la escuela, deja ser ser sólo la institución, para ser un espacio importante para el desarrollo emocional de nuestros hijos, por lo tanto es insustituible.
Al no tener estos beneficios, que la escuela les brinda, el adolescentes es más vulnerable a presentar síntomas depresivos, de ansiedad, de estrés, etc., y si le agregamos el encierro y todas sus implicaciones, las cosas se pueden complicar aun más.

¿Cómo se manifiestan estos síntomas?
Debo admitir que con los adolescentes no es fácil discernir entre las conductas normales de esta etapa, como los cambios de humor, la irritabilidad, aislarse, la tristeza, la rebeldía sobre todo con sus papás, no medir los riesgos, querer hacer cosas de grandes, cuestionar todo lo que hacen o dicen sus papás, entre otros más.
Muchos de los síntomas de la depresión y la ansiedad, son los cambios de humor y estar más irritables, sobre todo mas enojados y con justa razón , ¡no pueden ver a sus amigos!, si estos síntomas están acompañados, con cambios en la forma de comer, por ejemplo, comer más o comer menos, aislarse más, pasar mas tiempo del normal en su habitación, evita convivir con su familia, por ejemplo, a la hora de la comida, comienza a usar usar más los dispositivos electrónicos para jugar vídeo juegos, estar en redes sociales, dejan de comunicarse con su familia, casi no hablan, les cuesta trabajo dormir. Si observas, te das cuenta que si hay cambios, sólo es cuestión de prestar atención.

La realidad, es que nuestros hijos, incluso antes de la pandemia, estaban muy familiarizados con las pantallas y que hoy con las clases en linea, ha sido su fortaleza. Esta ventaja, les permite ahora, socializar en redes sociales, no solo con amigos, sino también con chicos de otras partes, pero debemos admitir, que socializar de la forma tradicional es insustituible y eso también los puede conflictuar.
¿Por qué es importante para los adolescentes convivir con sus amigos?
Recordemos que uno de los propósitos de la adolescencia, es individuarse, separarse de sus padres, cambiar el vinculo afectivo que tienen con sus papás de dependencia a un vinculo independiente. No se asusten, esto no significa que los van de dejare de querer, aunque así lo parezca, sólo están buscando construir su identidad, que los deferencia de sus padres, por eso es necesario, que sus hijos salgan al mundo, a conocerlo, a probarse que si pueden hacer cosas sin la ayuda de ustedes.
Necesitan, admirar e identificarse con otras figuras, como algún amigo, profesor, artista, youtuber, tiktoker, etc., Sé que esto los puede asustar, pero es sólo una etapa, los adolescentes están construyendo su identidad, su camino, están buscando su lugar en este mundo y es de suma importancia que lo hagan, sólo así podrán ser adultos funcionales e independientes.
La convivencia con amigos, les ayuda a crear vínculos afectivos fuera de su familia y ésta es una habilidad que les va a ayudar en sus futuras relaciones, con amigos, pareja, trabajo, etc.

¿Cómo le puedes ayudar a tu hijo adolescente?
Primero muy importante, ser empático con su momento de vida, entender lo mucho que perdió con la pandemia, entender por qué se enoja tanto, ahora ni la escuela tiene.
En esta etapa, los papás ya tienen la función de acompañar a sus hijos, recuerden, en la infancia ya se educó, se formó, ya aprendió lo que vio en casa, ahora es el momento de cuestionar, pero no en la critica, sino como una manera de crear un puente, donde le das su lugar como un individuo que es capaz de pensar por si mismo, que está aprendiendo y que también hoy esta sufriendo.
Si como padres, ahora los acompañas, ese puente será fuerte y es la posibilitad de una relación cercana con tus hijos y es la posibilidad para tu hijo de salir al mundo sabiendo que cuenta con tu respaldo.
La comunicación es un factor muy importante, no podemos dar por sentado que están bien, siempre debemos preguntar, cuestionar, observar, estar presentes, sin ser invasivos, hacerles sentir que nos importan y que entendemos como se sienten, ¿cómo lo podemos hacer?, debes poner al servicio de tus hijos las herramientas y habilidades personales, como la escucha activa y la empatía.

«Los puentes que construyas hoy, serán el camino que te lleve a estar en la vida futura de tu hijos«
¿Cómo los ayudamos a crear espacios alternativos?
Por las circunstancias que vivimos actualmente, es evidente que se nos complica más. Sin embargo, podemos hacer algo que les haga más llevadera esta situación. A los adolescentes hay que hacerlos sentir útiles, debemos organizar proyectos de su interés, y aclaro, que no tenga que ver con actividades relacionadas con las obligaciones de casa, nos van a mandar a la goma, las obligaciones en casa, son tema aparte.
Deben ser proyectos que estén íntimamente relacionados con sus gustos, intereses, que los motiven, por ejemplo, pintar su habitación, mover los muebles, algo que tenga que ver con su espacio.
Ya que estamos tan familiarizados con las clases online, aprender algo nuevo, hay muchos cursos ahora, aprovechemos el tiempo y la inercia.
La actividad física es fundamental para el estado de animo de los adolescentes, salir a caminar con la ,mascota, salir correr, claro con las medidas de cuidado correspondientes.

Tu conoces a tu hijo, y tienes los elementos para encontrar las actividades que lo motiven a seguir adelante, a pesar de las adversidades. No lo olvides, acompáñalo, escúchalo y entiéndelo, esa es la clave.
Si ves algunos de los síntomas mencionados u otros que te alerten, es importante que acudas con un profesional de la salud mental, es duro y da miedo, pero es el mejor regalo que le puedes hacer a tu hijo.
Si tenes alguna duda acerca del tema, con toda confianza escríbeme.








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